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Antecedentes históricos

La reseña parte del 6 de marzo de 1943, cuando el Lic. Luis Demetrio Tinoco, secretario de Educación Pública y, por lo tanto, miembro de la Asamblea Universitaria, pronunció un discurso en pro del establecimiento de la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales.En este exponía sus argumentos y decía:

"Pienso que la Universidad de Costa Rica como toda universidad moderna debe  despertar inquietudes y afanes investigadores, propiciar su desenvolvimiento y sobre todo, marchar de acuerdo con las necesidades cambiantes de los tiempos nuevos. Técnicos y hombres de conocimientos amplios en los problemas nuevos requiere la República.  Creemos que la Universidad debe ofrecerlos al país preparándolos en sus escuelas especializadas (...) Los problemas económicos que su creación implicará para la Universidad, no nos hacen desistir de nuestra idea porque consideramos que nuestro deber como miembros de la Asamblea, consiste en señalar a los poderes públicos lo que consideramos necesario para el país y su cultura, reservando a esos poderes la resolución sobre la manera de satisfacer esas necesidades."  (Yglesias, E., 1953, citado por Flores, P.; Rojas, M.A.; Vega A. y Zamora, J., 1983, p. 11).

Por Decreto Ejecutivo n.º 82 del 15 de marzo de 1943, y de acuerdo con las disposiciones de la Ley Orgánica de la Universidad de Costa Rica (UCR), se fundó la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales, compuesta por dos secciones:

  • Estudios Económicos y Sociales
  • Contabilidad y Actuariado

En 1944, se cambió la denominación de estas secciones por las siguientes:

  • Economía
  • Administración y Contabilidad
  • Matemática y Estadística

Así se formaliza lo que luego se conocerá como la Escuela de Administración de Negocios. En 1945, la sección de Administración y Contabilidad contaba con un plan de estudio revisado con base en la experiencia y el conocimiento acumulados de las personas que participaban como profesores.  En 1947, bajo la dirección del licenciado Rodrigo Facio Brenes, decano en esa época, se organizó el programa de las diferentes secciones mediante el establecimiento de requisitos, y se conformó la llamada Columna Vertebral, la cual incluía el grupo de materias generales o comunes a las diversas especializaciones.

En el informe de 1953 del señor decano, Prof. José Joaquín Trejos Fernández, se destaca lo siguiente: "La Escuela ha venido notando, no sin cierta preocupación, que el número de egresados de la Escuela, que posteriormente satisface todos los requisitos para graduarse, es muy reducido.  En once años de vida de la Escuela se han graduado solamente catorce antiguos alumnos, incluyendo a los tres graduados de 1953" (Vega, A., 1997). Lo anterior evidencia la estricta rigurosidad académica que desde sus inicios se tenía para los estudiantes de ciencias económicas.

En 1957, se estableció la Facultad de Ciencias y Letras.  Ahora el estudiante recibía una base humanista que le otorgaban los Estudios Generales.  Se hizo necesario efectuar algunos cambios en el plan de estudio, con el fin de no incrementar el tiempo de duración de la carrera.

Durante 1958 y 1959, bajo la dirección del doctor Wilburg Jiménez Castro, decano de esa época, el personal de la Escuela, organizado en comisiones, trabajó en una evaluación de todos los cursos que integraban el currículo.  Con base en este estudio, se propusieron modificaciones dirigidas a mejorar las concepciones y fines de las especializaciones y del conjunto profesional de ellas.  Como consecuencia, en 1961 se puso a funcionar un nuevo plan de estudio.  La Escuela cuenta, a partir de ese momento, con cinco secciones: Administración de Negocios, Administración Pública, Economía, Estadística y Seguros, además de la Escuela de Servicio Social anexa.

En 1967 el decano de la Escuela, licenciado Fidel Tristán Castro, solicitó la formación de una comisión que analizara cada curso del plan de estudio y el tipo de profesional que necesitaba el país en ese momento, a fin de elaborar un programa de estudios orientado a llenar esas necesidades.  La Comisión de la Escuela propuso un nuevo plan, el cual aprobó la Comisión de Planes Docentes y fue adoptado por la Escuela en 1968.  Se organizó la Escuela en departamentos, de la siguiente forma:

  • Departamento de Economía
  • Departamento de Estadística
  • Departamento de Administración Pública
  • Departamento de Administración de Negocios

Dentro de todo el proceso de reforma propuesto en el III Congreso Universitario (1971–1972), se incluyó la transformación de todos los departamentos en escuelas.  Además, las escuelas con departamentos se convirtieron en facultades.  Lo anterior determina que, en adelante, la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales se denomine Facultad de Ciencias Económicas.  Asimismo, el Departamento de Administración de Negocios pasó a llamarse Escuela de Administración de Negocios.

Reseña como Escuela de Administración de Negocios

Al asumir la responsabilidad de escuela (antes departamento), el personal académico siguió la filosofía de excelencia establecida en el Estatuto Orgánico de la UCR. En ese camino, en 1975 se realizó otro cambio al plan de estudio de la carrera de Administración de Negocios, así como una nueva descripción de los cursos. En 1985, se efectuó una nueva modificación al plan de estudio, la cual entró en vigencia en 1987.  Muchas horas de intenso trabajo invirtieron profesores, estudiantes y graduados en el proceso de reforma de esa época, con resultados positivos. Para profundizar en la temática sobre el proceso de  actualización de los planes de estudio de las carreras que se imparten en la Escuela y en especial de su  momento histórico, se puede consultar el trabajo final de graduación Análisis del planeamiento, coordinación y evaluación de la Escuela de Administración de Negocios (Flores y otros, 1983).

Como referencia  particular, se encontró un documento inédito escrito por José A. Chacón Montero, MBA, director de la Escuela en ese momento, en el cual se destaca la preocupación por el contenido y la metodología de la carrera. Él reunió las siguientes motivaciones para la revisión y modificación del plan de estudio en 1985:

El fin de la educación es que el hombre, más que asimilar, comprenda que su papel es transformar el medio ambiente que lo rodea.

La educación libresca y de apuntes exagera su papel operativo y se cae en empirismo y obsolescencia, negándole el lugar que le corresponde a la teoría moderna.
Lo rutinario erosiona las sanas intenciones de desarrollo y superación (...) nuestra enseñanza no debe limitarse a los aspectos cognoscitivos sino considerar la toma de conciencia y el juicio crítico (Chacón, J.A, 1986:1, referido por Vega, A, 1997).

De acuerdo con la referencia citada, los estudiantes no  se pueden dedicar a asimilar en forma rutinaria contenidos cognoscitivos a través de libros y apuntes, en perjuicio de la comprensión, la toma de conciencia y el juicio crítico.

En torno al mejoramiento curricular durante la última década, el Lic. Moisés Hernández Arias (director 1996-2000) destaca en el oficio DE-007-98, del 28-1-98:

A partir de 1991 la Escuela inicia un proceso de revisión integral de sus actividades, con miras a: identificar las características del graduado con respecto a su participación en la comunidad, revisión de los programas de estudio con el fin de mantenerlos actualizados y lograr una mejor comprensión del papel de la Escuela en el contexto universitario nacional.

A partir de 1992, la Escuela por inquietud de sus profesores, egresados y estudiantes se propone realizar una reforma curricular de su plan de estudio, la cual toma alguna fuerza en 1993, con la convocatoria a los Talleres de Reflexión, promovidos por la Vicerrectoría de Docencia.

En enero de 1995, se inicia el proceso de diseño y planificación curricular, consistente en la elaboración del marco referencial y conceptual, misión de la Escuela, perfil académico–profesional y objetivos de la carrera.  A partir de lo anterior, se seleccionan y organizan los contenidos en áreas, líneas curriculares y su correspondiente estructura de cursos, así se formulan los programas de los cursos y la metodología de enseñanza–aprendizaje.  Este proceso de diseño curricular, incorpora la metodología, ejecución y evaluación del plan de estudio.

Para llevarlo a cabo se utiliza una metodología participativa a través de talleres de análisis y reflexión sobre el papel que en estos momentos tiene el profesional de Administración de Negocios dentro de la sociedad.  Se pretende evaluar la vigencia del plan de estudio actual por medio de las opiniones y aportes de estudiantes, profesores, egresados y empleadores, con el propósito de que la planificación curricular garantice la eficacia de la enseñanza y la concordancia de los elementos del currículo con los objetivos de la carrera, del perfil profesional, de la institución y de las necesidades sociales. (Hernández, M., 1998:3, referido por Vega, A., 1997).

En 1996, en Asamblea de Escuela se aprobó una reforma estructural de su plan de estudio y se crearon dos carreras independientes: Dirección de Empresas y Contaduría Pública, las cuales iniciaron labores el primer ciclo académico de 1998. Se estableció un período transitorio de tres años a los estudiantes en proceso de formación bajo el plan de estudio anterior, para acoplarse al nuevo plan.  Esto fue ratificado por la Vicerrectoría de Docencia mediante las resoluciones VD 6218-96 y VD 6219-96.

En estos últimos tiempos, se ha seguido trabajando por la senda de la excelencia. La Escuela tiene un compromiso social muy importante por ser una de las escuelas con mayor número de estudiantes, pues actualmente cerca de dos mil quinientos estudiantes estudian Dirección de Empresas y Contaduría Pública en las diferentes sedes y recintos de la Universidad de Costa Rica a lo largo de todo el país.

Durante los sesenta años de historia de la Facultad de Ciencias Económicas, la Escuela de Administración de Negocios ha sido la de mayor población estudiantil y, por lo tanto, la de mayor número de egresados y graduados de bachillerato y licenciatura.

A lo largo de la historia, la UCR ha contribuido al desarrollo nacional con el aporte de profesionales formados bajo un criterio de excelencia académica. La Escuela es un actor importante en este proceso.

La globalización, la competencia, el avance tecnológico y la misma sociedad demandan hoy un sistema  educativo en armonía con los modelos económicos imperantes, que marcan la pauta en el mercado laboral y, por ello, en la caracterización del profesional. Este debe ser más dinámico y preparado en áreas alternativas, tales como informática, gestión, derecho comercial, mercantil y tributario, así como aquello genuino del modelo de universidad pública costarricense: humanista, con valores y sentido de responsabilidad social.