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El sentido del Trabajo Comunal Universitario

Programas Sociales - Escuela de Administración de Negocios

Hace aproximadamente unos 15 años durante mis días como estudiante universitaria, tuve la oportunidad de conocer un grupo de mujeres luchadoras en la zona sur del país; durante un año estuve visitando Ciudad Cortés para cumplir con mis 300 horas de Trabajo Comunal Universitario sin tener muy claro el impacto que podía tener mi trabajo en esta pequeña comunidad. Hoy, poco más de una década después, me enfrento al gran reto de concientizar en este tema a los estudiantes que tengo a cargo como tutora de TCU en la Escuela que me formó como profesional.   

Diez años atrás, nuestra EAN tomó la decisión de arrancar con dos Programas Sociales dirigidos a dos comunidades vulnerables de nuestro país, a saber, madres jefas de hogar de escasos recursos económicos y adultos mayores de 60 años; desde ese momento nos dimos a la tarea de capacitar a estas personas en el tema de emprendimiento, para que cada uno de ellos pueda iniciar o mejorar la gestión de su propio negocio. En este proyecto recibimos cada año un grupo de estudiantes de TCU, quienes nos colaboran durante todo el proceso de capacitación de nuestros beneficiarios. Semana a semana, durante poco más de un año, nos acompañan en un proceso de formación académica y de crecimiento personal, nuestros estudiantes no solo se convierten en esos tutores que colaboran con un centro de estudio o una investigación, se convierten muchas veces en esos amigos que brindan una palabra de aliento o motivación a  cada uno de los participantes de nuestros Programas.

Comprendo más claramente, 15 años después de haber realizado mis horas de TCU, la importancia de poner nuestro conocimiento, capacidades y habilidades al servicio de los más necesitados, como profesionales de la Universidad de Costa Rica debemos cumplir con el compromiso de ponernos al servicio de nuestro país, de esas comunidades más vulnerables y que requieren de una alta dosis de motivación y apoyo para salir adelante. En épocas tan convulsas y conflictivas como las que vivimos en este momento, es hora de entregar nuestro corazón a los demás, de comprender que si no ponemos al servicio de los demás todo lo que esté en nuestras manos, seguiremos siendo un mundo conflictivo y falto de amor, un mundo del que a diario nos quejamos sin percatarnos de que tenemos todo el poder para aportar ese granito de arena que muchos necesitan.

Ya lo dijo muy bien Martin Luther King "Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano", así que no dejemos pasar una vida sin haber dado esperanza a otro ser humano.

Licda. Tatiana Valverde Chacón
Docente de la EAN
Tutora de TCU
Coordinadora del Programa de Intercambios Académicos Internacionales
Coordinadora Académica de Programas Sociales