Se encuentra usted aquí

Programas Sociales de la EAN: impactamos vidas

Sin lugar a dudas nuestros Programas Sociales (Emprendedores de Oro y Mujeres Construyendo un Mejor Futuro - http://ean.ucr.ac.cr/accion-social) han tenido un gran impacto en la vida de nuestros egresados y sus familias y hoy con mucho orgullo les compartimos la historia de la señora Ana Lorena Guevara Hernández, egresada de la Octava Promoción de Mujeres Construyendo un Mejor Futuro.

“En Aserrí, Costa Rica, me conocen como Ana Guevara. Hace 22 años (cuando apenas tenía 17 años) me casé con un mascarero quien recién se iniciaba en ese arte. Nuestro matrimonio duró tan solo cuatro años, me divorcié y le vendí mi parte del negocio porque pensé que yo no sabía nada sobre el tema. Desde ese momento me dediqué a varios trabajos, luego me junté y fui mamá por primera vez.

Tiempo después empezaron los problemas en la relación, mi pareja no me dejaba trabajar y recibía maltratos, por lo que empecé a sentir la necesidad de salir de esa situación, yo no podía seguir en ese mundo y no era una mujer sumisa que se dejaría vencer. Fue en ese momento que nació mi empresa, conseguí unos baldes de barro y en el corredor de mi casa hice mis primeras caretas; me fui formando con el INA y con el Banco Nacional en donde me enseñaron a sacar el precio de cada careta y así aprendí a cobrar correctamente mi trabajo. Pero aún así seguía subyugada por mi pareja, quien no me brindaba ningún tipo de apoyo, sino más bien me daba críticas crueles mientras yo seguía intentando abrir mi camino sola, enferma de cáncer de tiroides, sin fuerzas, acabada… solo Dios y mi hija me daban las fuerzas para continuar. 

Un día de tantos, abrí mi perfil de Facebook y en la página de la Municipalidad de Escazú encontré un boletín informativo donde hablaban de la selección del Programa “Mujeres Construyendo un Mejor Futuro”  y me surgió la inquietud: tal vez ahí podrían ayudarme a dar el salto que ocupaba para salir de ese encierro, tal vez ahí me podrían dar la formación que me faltaba, me podrían enseñar cómo fusionar todo lo que sabía y sacar algo diferente e innovador. A pesar de mis dolores y malas vibras en casa, me fui y llevé todos los papeles a la Universidad, pasé el proceso de selección y me llamaron para decirme que fui seleccionada, eso fue un triunfo para mí, sabía que ese era mi grito de guerra de cambio (justo lo que andaba buscando).

Durante el día trabajaba en un albergue, después en mi casa y además cumplía con el papel de mamá y papá, porque cuando tuve cáncer y paré en el hospital, fui abandona por mi pareja. Mis días eran interminables, mi dolor era intenso, mi cuerpo estaba cansado pero en cada clase, en cada módulo al que asistía en el Programa “Mujeres Construyendo un Mejor Futuro”, algo en mí cambiaba, le quité poder a ese hombre que me atormentó tantos años, a esa enfermedad que me tenía encadenada y dejé atrás a esa mujer mutilada y desvalida; nací por segunda vez y esta vez me amé y me superé.

Tomé todos esos conocimientos adquiridos en mi amada UCR y los puse en marcha, seguí contactando a personas para mejorar mi trabajo y plum!! un día me llamó uno de ellos y me puso en contacto con un artista en el extranjero que me pidió lo que yo anhelaba hacer, fusionar todos mis conocimientos. Al principio lo pensé por que parecía una idea muy loca, ¡pero lo hice! Algo que me enseñó la UCR fue a seguir siempre hacia adelante, así que lo hice y fue un éxito, de un pedido de 3 mascaras pasé a uno de 10 máscaras, luego 25 y ahora 250. Hace unos días envié mi primer pedido a Nueva York y pronto firmaré un contrato de exclusividad para dicho artista, tengo una pareja súper especial que se puso a trabajar conmigo y me está ayudando a mejorar el producto, estoy entrenando a personas para que sean mis futuros empleados y estoy esperando mi segunda niña; los dolores siguen pero ya no son en el alma, son dolores normales que vivo con alegría cada día.

Agradezco inmensamente a este Programa Social que creyó en mí, incluso antes que yo misma; a todos mis increíbles profesores a quienes no pudieron escoger mejor, pura calidad de seres humanos e increíbles profesionales, lo mejor de lo mejor; a los estudiantes del TCU, excelentes y a los coordinadores, espectaculares.”